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La Revolución Francesa es considerada generalmente como una revolución liberal en toda la extensión de la palabra, con una influencia que desbordó los límites de su territorio y traspasó fronteras en todo el mundo occidental. De hecho, tradicionalmente es reconocida como el acontecimiento que puso fin a la Edad moderna y al Antiguo régimen, para dar paso a lo que conocemos como la Edad contemporánea.
Esto se explica por la profundidad de los cambios políticos y sociales que logró conseguir este movimiento armado. Pero hagamos un poco de historia al respecto. Hacia 1789, Francia era uno de los estados más poderosos de Europa y del mundo, con una población aproximada de 24 millones de personas. Sin embargo, solamente una minoría de sus habitantes gozaba de un buen nivel de vida, con lujos y riqueza en abundancia, cuando casi el 98 porciento del resto de la población vivía en la pobreza y hasta en la completa miseria.
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