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Hacia 1750, el pensamiento ilustrado había evolucionado hacia una doctrina más amplia y compleja: el liberalismo. Los principios del liberalismo eran la democracia, la libertad económica y el respeto a los derechos humanos. Esa tendencia política y económica que respondía a los anhelos y necesidades de la burguesía, fue mayormente la responsable de las grandes revoluciones del siglo XVIII: la Independencia de las Trece Colonias, la Revolución Francesa y las luchas de Independencia en Hispanoamérica.
Haciendo memoria, recordemos que la colonización inglesa en América del Norte comenzó hacia 1620, con el desembarco del Mayflower, en lo que actualmente es el estado de Massachusetts. La inmigración inglesa estaba compuesta por burgueses protestantes, puritanos en su mayoría. Como protestantes tenían la creencia de que la mejor forma de honrar a Dios era el trabajo arduo y constante, y recibir con agrado los frutos de ese trabajo: dinero y riqueza. Así que, a pesar de los problemas que tuvieron que enfrentar, como los constantes enfrentamientos con los indios, a mediados del siglo XVIII eran ya trece las colonias británicas asentadas en la costa este de lo que hoy es Estados Unidos de Norteamérica. |