Unidad 2. Una nueva geografía política y económica

La preocupación de las potencias europeas de caer bajo el dominio de Napoleón las obligó a concertar un pacto de alianza para defenderse, quedando unidas Austria, Rusia e Inglaterra en el año de 1803. Mientras tanto, Napoleón se coronó emperador de Francia en 1804, y se dispuso a combatir a sus enemigos, tras lo cual obtuvo importantes victorias que le dieron ventaja a Francia sobre Rusia, Austria y Prusia. Sin embargo, con Inglaterra la historia resultó ser diferente, ya que los ingleses lograron contener a Napoleón al derrotarlo en Trafalgar, en 1805.

La lucha de poder fue desgastando en mayor medida a Francia, ya que necesitaba mantener el control en todos los Estados que permanecían bajo su influencia, para lo cual tenía que exigir de ellos que contribuyeran con grandes cantidades de hombres y, desde luego, de dinero.

Como es de suponer, los gobiernos y la población de estos Estados que estaban bajo el dominio de Napoleón, no estaban nada contentos con todo lo que les exigían, y pronto comenzaron las rebeliones en España (1808) y en Alemania (1809), para después desembocar en un derrumbe de la popularidad de Napoleón, cuando fracasó en su intento de invadir y conquistar a Rusia, en 1813. Para el año de 1814, los enemigos de Napoleón ya habían entrado hasta las mismas puertas de Paris, dando como resultado la expulsión y el destierro de Napoleón hacia la isla de Elba, muy cerca de Italia. Finalmente, al siguiente año todavía Napoleón consiguió regresar al poder y retomar su lucha en contra de Inglaterra, sin embargo fracasó y fue derrotado por los ingleses en la famosa batalla de Waterloo.

 

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