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En guerra con Austria, la situación de Francia era sumamente delicada, ya que otras monarquías europeas mostraban preocupación por la propagación de las ideas de la Revolución Francesa, y no dudaron en apoyar a Austria para evitar que el problema llegara hasta sus fronteras. Debido a que la situación de la mayoría de la población francesa no había mejorado mucho, estaban ante la posibilidad de que brotaran disturbios y revueltas populares para que se cumplieran sus demandas. Fue así como el gobierno tuvo que recurrir al apoyo de algunos militares franceses que ayudaran a contener el grave problema.
Finalmente, fue en 1799 cuando, apoyado por miembros del gobierno y la burguesía francesa, toma las riendas del poder el mítico caudillo militar de Francia: Napoleón Bonaparte. Con este hecho termina la Revolución Francesa. |