Antes que nada es necesario aclarar la forma que el ser humano ha encontrado para medir el tiempo. Derivado de la observación de los astros y del movimiento de rotación de la Tierra, las civilizaciones agrícolas de la antigüedad encontraron que había una estrecha relación con los ciclos de las estaciones que vivimos en la Tierra. Entonces comenzaron a medir sus duraciones con el propósito de poder planear sus distintas actividades diarias, en especial la agricultura.
Así nacieron los primeros calendarios. Las distintas culturas agruparon los días en formas diferentes, para adaptarlos a las necesidades de su vida civil y religiosa.
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